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   Nota del autor: Aquí la primera parte de “Mirar, no tocar.” La verdad es que no quiero ser repetitiva escribiendo una historia de amor que quizás ya está con una trama similar, pero veré si al menos logro entretener un poquitín con esto, además, creo que estas historias son las que mejor se me dan. ^^;

   Mi primer SalQueen, veré qué tal me va. Obviamente me centraré principalmente en la relación de estos dos. Si alguien tiene una crítica constructiva respecto a esto, que por favor me lo haga saber.

   Debo confesar que Lightning no es mi personaje favorito y aunque es el protagonista de Cars y debería conocer bien sus expresiones, juro no sabría exactamente cómo interpretarlo a la perfección, pero al menos espero cumplir ciertas expectativas en el relato. Dedicado más que nada para aquellos que son sus verdaderos fanáticos. :)  

  Human Version: Tal vez no les agraden mis versiones humanizadas de ellos, pero llevo tanto tiempo en un particular diseño que para mí, son como mis "hijos".

  En fin….

  Gracias por pasar….

  Shadoru.

  Fic: 2013, re subido: 2017

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     Mirar, no tocar.


    “Lo prohibido te llama a tentar contra la propia sensatez, te llama como el más dulce trozo de chocolate cuando estás en un régimen estricto. Mientras más lo evitas, más lo quieres y si otro lo puede tener, tú también lo vas a querer…. Ese deseo estúpido del ser….  Sabes que está mal, pero aun así sientes que lo necesitas….

    ….Aunque en realidad no lo necesites.

   ¿La emoción de el peligro vale la pena? Dicen que a muchos nos enseña de por vida... Porque aquel recuerdo de esa piedra en el camino es inevitablemente perdurable.”


          Radiator Springs, el pueblo en medio de algún lugar de la Ruta 66 en Carlifornia, en el Condado Carburador, se había expandido un poco desde la aparición de Lightning McQueen, mucha gente de ese estado se había mudado para encontrar nueva y sana vida, abrir un negocio o simplemente vacacionar, escuchar una de las historias de Mater, uno de los residentes más destacados del lugar, o pasar para entablar una charla con su ídolo de la NASCAR, algunos que se conformaban con su saludo o un movimiento de mano de su parte, tomarle una foto de lejos o pedirle que se sacara una con ellos, a lo que el corredor accedía sin problemas cuando tenía tiempo.

          Otros más obsesionados querían un trozo de él, quizás un mechón de su rubio cabello o una uña acabada de cortar, hasta un pedazo de tela de su ropa, partes de las llantas quemadas de su coche, entre otros.

            La verdad era que Lightning en los últimos años había tenido que guardar muchas cosas bajo siete llaves, incluso su basura, era desagradable ver gente extraña rondando y llevándose los envases de las botellas de agua mineral que consumía después de entrenar.

           Pues sí, la fama tenía su lado bueno, pero también su lado malo y…. sobre todo su lado maniático de parte de los fans.

           Ahora mismo, en ese momento en el que él y Sally se habían convertido en padres, temía que hasta los pañales desechables de su bebé, con todo el contenido, fueran cogidos y enmarcados como recuerdo de un “maravilloso verano” en Radiator Springs.

          Estaba un pelín paranoico.

          Un jueves por la madrugada, en esa habitación de pareja casada de paredes de colores pálidos y una cama matrimonial modelo Queen sin respaldo en medio de ésta, pero invadida por un lote de unas diez almohadas color beige y blanco de cabecera, la mayor parte de ellas sobre el piso. La pareja se encontraba durmiendo plácidamente.

           Una cuna corral ubicada por el lado de la joven madre de largo cabello oscuro, quien tenía la mano agarrada sobre uno de los bordes del objeto del lactante que ahora la habitaba, como estando atenta a cualquier movimiento.

           6:35 de la mañana, un golpe en el suelo despertó de sopetón a Sally, su cabello largo y castaño sobre los asustados ojos verde azulinos, el rostro pálido por estar pensando en que aquello pudo haber sido….

           -¡Lance! – Ella se sentó sobre la cama como poseída, su corazón latió rápido y su respiración se aceleró. –Stickers…. – Miró a su otro lado de la cama. -¿Stickers? – Se levantó, por el lado de la cuna y miró hacia donde debió haber estado McQueen, a su lado. Él no estaba ahí.

           De repente un quejido y la repentina aparición de una mano desde el suelo a un costado de la cama, hicieron salir de su boca un pequeño chillido.

           -¡Eek! –

           -Ouch…. Ouch, ouch, ouch…. – La mano que presionaba ahora las sabanas para impulsar el cuerpo hacía arriba y aquellos alaridos pertenecían a Lightning.

           Él se había caído de la cama.

           -Oh…. – más relajada con una palma sobre el pecho, respira normalmente moviendo un poco la cabeza. - Cielos, no otra vez. – Susurró ella viendo cómo se asomaba su esposo trepando nuevamente arriba. –Es la tercera vez que te caes de la cama esta semana ¿Soñabas? –

           -Sí…. Soñé que mi coche se incendiaba en el pleno de la última vuelta de la carrera y para salvarme de la temida explosión del tanque de gasolina, tuve que arrojarme de él. – Lightning se sienta en su lado de la cama y lleva la vista al frente, arriba de un mueble de cajones colgaba de una percha de madera la primera chamarra que usó para correr patrocinando a Rust-Eze.  –Ver cómo mi máquina se quemaba en medio de la pista, fue tan doloroso. Aunque sea un sueño.

           Segundos después de un par de profundos suspiros, volvió los ojos a Sally.

          -No despertó ¿Verdad? – Pregunta por su hijo.

          -No, por suerte no, se me hizo muy difícil hacer que durmiera anoche. – Miró la cuna y sonrió, luego volvió a hablar con McQueen. – Oye…. ¿Es el mismo sueño, no? Las tres veces igual.

           -Sí, no me preocupé la segunda vez, pero ahora…. – Meneó un poco la cabeza. -¿Sabes lo que me dijo Mater cuando le conté sobre esto? – Puso expresión de angustia.

           -No ¿Qué te dijo? – Curioseó Sally, sentándose a su lado. –

          -“Será que extrañas demasiado las pistas o hay un espíritu maligno penándote. Debe ser la Luz Fantasma o el Espectro Aullador.” -  Contó McQueen.

          -Jajaja ¿No me digas que le creíste ese cuento? Sabes que a Mater le gusta inventar historias. –Ella se rio de aquello, además en muchas ocasiones sabía que Lightning quedaba indeciso con todo lo que ocurría alrededor de su mejor amigo cuando contaba un cuento increíble. –

          -No, yo…. Tal vez…. – Él se rascó la cabeza y miró hacia abajo, pronto cambió el tema para no darle la razón a la interrogante de Sally, sí, ella lo conocía bastante bien. –Oye ¿Qué hora es? – Volteó la vista hasta el despertador sobre la mesa de noche a su lado.

          -6:45, buena hora para comenzar el día. – Ella bajó de la cama por su lado, caminó hasta su tocador en otro lado de la habitación, tomó su cepillo para el cabello y lo desenredó como todas las mañanas antes de meterse a bañar. –

         -No demores demasiado en el cuarto de baño…. – Pidió él, aún sentado ahí, viendo todos sus movimientos. –

         -Nunca demoro demasiado, tú eres el que hace duchas eternas. Aun me he estado preguntando ¿Qué tanto tienes que arreglar en ti? – Le habló sin dejar el cepillo.

          -Jajaja ¿Estás bromeando, no? Soy Lightning McQueen, tengo que mantener una buena imagen, pulcra y radiante. – Hizo una sonrisa muy presumida.

          -Sí…. Seguro que si…. Cuando vuelves de tu entrenamiento en la pista de tierra, literalmente regresas con toda la polvareda del camino encima. – Una vez se conformó con su cabello, regresó a sus pasos por la cama y se inclinó para abrazar a su esposo y darle el beso de los buenos días.

          Ambos cerraron los ojos coordinadamente para fundirse en un apasionado beso mañanero.

          Luego de largos segundos, Sally separa lentamente los labios de los de él, abriendo poco a poco los ojos otra vez.

         -Buenos días…. – Sonrió ella, aun abrazando a Lightning.

         -Buenos días, Sal… ¿Me perdonas por haberte despertado tan de pronto? ¿Y por volver de la pista fuera de mi pulcritud? – Preguntó con ojos de cachorro arrepentido, acariciando el mentón de su esposa.

          -Sólo si me das otro beso…. – Propuso Sally.

          -Trato hecho. –

          Cuando estaban a punto de hacerlo, el quejido y el seguido llanto de su pequeño hijo los interrumpió.

          -Oh, Lance, eres muy oportuno…. – Suspiró McQueen con sarcasmo en su frase.

          -Jeje… Bueno, tal vez luego. – Dejó el abrazo, se levantó de la cama, se dirigió a la cuna y tomó a su bebé en brazos. –Aquí estoy mi amor…. No llores. – Ella le sonreía y le hablaba despacio, con ternura. El niño se calmaba a la voz y a los amorosos brazos de Sally, le hacía ver que no estaba solo. -  Buenos días cielo…. – Lo besó en la frente.

           Lance miraba a su madre con grandes y llorosos ojos verde azulados, ahora con más tranquilidad, llevándose un par de dedos a la boca dejando saliva en ellos, haciendo entre medio típicos ruidos de bebé.

          -Aww, mi niño tan lindo. – Ella no puede evitar mimarlo, casi olvidando lo que iba a hacer antes.

           -Jaja, Sal, aunque me encanta verte tan maternal, debo interrumpir para decirte que aproveches de tomar tu baño, yo cuidaré a Lance. Prepararé su biberón, lo bañaré en su tina de bebé y lo tendré listo para ti una vez que salgas. – Sugirió Lightning.

           -¡Oh! Es verdad, tengo que ir a ver el Cozy Cone y el motel esta mañana, debo apresurarme… -Se acercó a él para entregarle al niño en los brazos. –Stickers… por favor recuerda, no le des su leche antes de su aseo. Sus talcos, perfumes y recambios están en el mueble en la otra habitación, elige un traje que combine, la vez pasada le pusiste una mezcla de colores que mi niño parecía un cuadro de Van Gogh. –

           Mientras Lightning afirmaba con la cabeza a sus instrucciones y recibía a Lance en sus brazos.

         -Oye, los cuadros de Van Gogh son geniales, además ya sé todo eso ¿Cuántas veces he alistado a nuestro hijo antes de salir? ¿Eh? – Interrogó él, meciendo ligeramente al bebé, que aún estaba tranquilo.

         Sally suspiró.

         -Por eso mismo, Stickers…. Cada vez que es tu turno, veo un desastre en la habitación contigua: El talco desparramado sobre ti y los muebles, las lociones caídas, la ropa a medio guardar en los cajones.... –

         -Relájate Sal…. Sólo nos divertimos un poco. - ¿Verdad Lance? – Miró al bebé, quien estaba más interesado en curiosear sus propias manos y llevarse un dedo de su padre a la boca. - ¿Lo ves? – Sonrió McQueen, mirando a Sally con una sonrisa.  

          -Está bien…. Como quieras, sólo no dejes un desastre por favor. – Pidió ella y finalmente se encerró en el cuarto de baño.

          Al escuchar el "click" del seguro de la puerta él suspiró, luego habló al niño.

          -Somos hombres libres, hijo, podemos hacer nuestra voluntad…. Sí…. –Se quedó quieto un momento sintiendo en la parte baja de la espalda del bebé algo que se venía tibio. – Ay no…. Pañal mojado, creo que te tomas lo de la libertad con mucha literalidad. Hora del aseo con urgencia. –

          Al pasar de un par de horas, los tres estaban listos para salir a sus asuntos, Lightning debía atender algo en el Museo Hudson Hornet y pensar en si reabrir o no la escuela para futuras promesas de la NASCAR, desde que su alumno estrella se había marchado a visitar a su hermana a Detroit, decidió cerrar un tiempo. Además no podía pedir ayuda a nadie más, ni siquiera a Mater quien estaba bastante ocupado atendiendo sus temas y ahora que Holley estaba embarazada, ella era su prioridad. Todos en el pueblo tenían trabajo qué hacer, no tenía a nadie que lo ayudara con eso. Luego pasaba la tarde entrenando.

           Sally por su parte, se fue inmediatamente al Cozy Cone, una muchacha la ayudaba con el trabajo de mesón por las madrugadas, ahora ella debía irse a dormir mientras la mujer de cabello castaño ocupaba su lugar.

           En el lobby tenía instalada una cuna para Lance, detrás del mostrador junto a ella, también un par de juguetes, su biberón y cosas de aseo. Así que dejó al bebé ahí, él tomando una siesta mientras revisaba unas cosas.

           Antes de irse la chica que la ayudaba, Camille, dejó un recado para ella.

           -Señora Carrera, me olvidaba, tengo anotado a alguien importante que exigió la mejor habitación con vista hacia la ruta 66 del Wheel Well Motel. Dice que vendrá mañana. – Comentó.

           -¿Alguien importante? ¿Cómo es eso de alguien importante? ¿Esta persona no especificó nada? ¿Quién es? ¿El Rey de algún país? – Sally hizo muchas preguntas en menos de 10 segundos, tomó una de las galletas que le sobraron después de desayunar, desde el bolso de bebé, comiendo un trozo.

           -No, no…. Dice que es amigo de su esposo y suyo también, dijo que se llama: - Leyó una confusa letra manuscrita en la libreta de pasajeros que reservaban por teléfono, Camille estaba tan cansada que apenas y escribió ese mensaje con coherencia en la última hora.

           -Dijo que su nombre es.... Francesco Bernoulli. -



Continuará.....


Disclaimer.

-Lance y Camille son personajes que me pertenecen originalmente a mí al igual que esta historia. (c) Shadoru.
-Los demás personajes pertenecen a (c) Disney.PIXAR.
Part 1 English Version: shadoru-flames.deviantart.com/…
:iconfoxbluereaver:
FoxBluereaver Featured By Owner Jan 6, 2017  Student Artist
Uhh, viene Francesco de visita, esto será interesante XD
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:iconshadoru-flames:
Shadoru-Flames Featured By Owner Jan 6, 2017  Hobbyist Traditional Artist
Espero que su intromisión lo haga interesante para el lector.  :)

Gracias por el comentario. :D
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January 5, 2017
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